El Movimiento de Voluntarias Vicentinas de la Arquidiócesis de Durango, llevó a cabo una Santa Eucarística presidida por el Sr. Arzobispo José Antonio Fernández Hurtado, el día 27 de septiembre con motivo de celebración del día de San Vicente de Paul, en la casa hogar que lleva por nombre a este gran santo, donde se reunieron más de 20 vicentinas que forman parte del movimiento y también las personas de la tercera edad que viven en la casa y al término se realizó una comida de convivencia. San Vicente de Paul, nació en Francia en 1581. Siendo adolescente fue enviado al colegio de los franciscanos en la ciudad de Dax, en donde se entregó de lleno a los estudios. Después ingresó a la universidad de Toulouse, donde estudió teología. Su padre falleció y le dejó parte de la herencia para que pueda pagar sus estudios, pero rechazó la ayuda y decidió valérselas por sí mismo. Por ello trabajó como educador en un colegio. Fue ordenado sacerdote en 1600 con tan solo diecinueve años y prefirió continuar sus estudios, aspirando a ser Obispo. Profundizó en el amor de Dios y empezó a querer ir a todos los campos remotos a expresar que existe un Dios de ternura que no los ha olvidado. Con el tiempo fundó la Congregación de la Misión y la Compañía de la Hijas de la Caridad. Para San Vicente la oración era lo primero y presentó la humildad como la primera cualidad de los sacerdotes misioneros. Siempre buscó la paz y la atención a los necesitados, incluso en medio de las guerras, se convirtió en consejero de gobernantes y verdadero amigo de los desposeídos.

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