En este Viernes Santo, se contempla y medita las estaciones del Viacrucis, recordando así el caminar y el sufrir de Nuestro Señor Jesucristo hacia su muerte, por lo que para muchos cristianos se considera el día central o el más importante del triduo pascual. Es un día también para acompañar a la Santísima Virgen María al ver todo ese sufrimiento que le causó la muerte de su hijo. Además, es un día para reflexionar sobre el sentido del amor, de cómo es que Jesús a pesar de que defendió a los inocentes y lucho por el derecho de los más desprotegidos, sufre las consecuencias de su estilo de vida conduciéndolo a la muerte en cruz. Esa cruz que fue resultado de la lucha en contra del dolor, de la injusticia y de todo aquello que oprime al ser humano. Ese símbolo de cruz, es donde están presentes los deseos, las pasiones, las ilusiones y todo el esfuerzo que realiza el ser humano por encontrar esa paz y felicidad, pues esta misma, representa a a su vez la armonía con Dios y con los mismos hombres. Que este día se aproveche para meditar y reflexionar sobre que se puede hacer para realizar un pequeño cambio al mundo pero sobre todo personalmente.

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