Este jueves 13 de junio, la Iglesia celebra la festividad de Cristo: Sumo y Eterno Sacerdote, por lo que se invita a toda la comunidad cristiana a acompañar al Presbiterio de esta Iglesia local en su día, siendo parte de las siguientes celebraciones que se llevarán a cabo en el Templo del Sagrado Corazón de Jesús, ubicado por calle 5 de febrero frente al Jardín de San Antonio, en la zona centro: 12 del día Hora Santa y 1 de la tarde Misa con la misma intención de pedir por los sacerdotes del mundo. Esta celebración se realiza cada año el primer jueves después de la fiesta de Pentecostés. Los sacerdotes se deben sacrificar porque Cristo se sacrificó a sí mismo, por lo tanto serán como él, sacerdotes y víctimas, porque el sacerdocio es el suyo. Las funciones del Presbítero tienen una íntima conexión con el ofrecimiento de la eucaristía. Por eso su función en la Iglesia ha de entenderse partiendo de la última cena y de las palabras que Cristo que mandó a los apóstoles, haciendo en memoria de él lo mismo que él había hecho. El sacerdote introduce en la memoria del Señor, no sólo en su pascua, sino en el misterio de toda su obra, desde su bautismo hasta su pascua en la cruz. Él exhorta a la asamblea de los creyentes a vivir en sintonía con el sacrificio de la cruz. Por eso el ministerio del sacerdote no se puede limitar a la celebración de un rito; compromete toda la vida y se desarrolla de acuerdo con todo el orden sacramental. Oremos por todos los presbíteros de esta Arquidiócesis de Durango y de todos los del mundo, para que Cristo los ilumine en su camino de vida sacerdotal.

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